martes, 15 de enero de 2019

Hablando del libro “Las pieles que vestimos”. Corporeidad y prácticas de belleza en jóvenes chiapanecas

Hablando del libro “Las pieles que vestimos”. Corporeidad y prácticas de belleza en jóvenes chiapanecas

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Rosalía Nalleli Pérez-Estrada
El libro las pieles que vestimos. Corporeidad y prácticas de belleza en jóvenes chiapanecas nos introduce a la defensa de la autora, Tania Cruz Salazar como chiapaneca y chamula, hacia la raza indígena, mientras manifiesta abiertamente que existe discriminación y racismo en la clasificación de  indígenas o mestizos en su estado y a la vez critica el amplio rechazo por lo local; en un listado de lo que se considera “bonito” o “feo” que impide encajar abiertamente en la sociedad actual, gracias al consumismo aplastante y empoderado por la pérdida de la identidad. La postura de la autora ante la tensión de la imposición y la resistencia, en su objeto de estudio, lleva al cuestionamiento de su postura, si esta es informativa, de convencimiento, de defensa o de justificación, entre la controversia de lo que escribe y lo que a diario vive en casa.
La recomendación del libro surge por la importancia de comprender porqué como sociedad se prefieren o se rechazan ciertos estereotipos de belleza, sin estar conscientes de ello. También se propone para disfrutar el recorrido histórico en su investigación documental y etnográfica que logra, en un periodo del 2004 al 2009 y de cómo describe la corporeidad y belleza hegemónica de los jóvenes en general y del cuerpo enculturado que ha cambiando del siglo XX al siglo XXI; con grandes transformaciones en el sistema mundial capitalista y de cómo el consumismo influye al ser humano, por tendencias o modas impuestas y lo atropella de manera invisible y desenfadada, especialmente en la sociedad chiapaneca que habita en San Cristobal de las casas.
Para la autora, la concreción del libro significa la presentación de su investigación, con una metodología en la que primero hubo un acercamiento con los sujetos de investigación y exploración de la zona, más la aplicación de técnicas como cuestionarios, entrevistas, diarios de campo, biografías, fuentes hemerográficas y de herramientas plásticas, como el dibujo y el recorte. También, significa presentar la  corporeidad que ella misma da a sus sujetos de investigación mientras narra sus prácticas de belleza, la concepción que ellos mismos tienen sobre el tema y sus formas de estar en el mundo actual, con jóvenes que muestran sus prácticas heredadas y modificadas, en una heterotopia de Foucault y los resultados formados por los medios de comunicación. En la escritura, se presenta la corporeidad y la belleza vistos como un espacio personal con expresión cultural, en una galería de entramados culturales que distinguen social, etaria y genéricamente a un sujeto,  desde la perspectiva antropológica, con aquello que se dice y se hace con el cuerpo, como manifestación de la existencia humana. Tania Cruz dice (P. 41) “arreglar el cuerpo es un acto de mediación entre el sí mismo y el mundo social, entre los gustos particulares de la persona y las normas sociales demandadas. Arreglar el cuerpo puede tener varias lecturas: i) componerlo privadamente para lucirlo públicamente, ii) incorporar una serie de convenciones y representaciones culturales o iii) encarnar las normas de belleza y las de género que corresponden a cada grupo cultural”.
También, en el libro se identifica cómo la autora alza la voz para mostrar su inconformidad contra el poder económico que rige los comportamientos corpóreos y ciertos patrones de conducta que conducen al consumismo de la producción en masa, para atender cuestiones de belleza, de manifestación corpórea  para insertarse en la sociedad global mientras se pierde la identificación individual. Un libro lleno de dicotomías, que expresa la discontinuidad relativa sobre el sujeto, entre lo que es innato (cuerpo) y lo que es transferido (cultura), lo que de él se dice y se piensa (concepciones) y lo que se hace con él (prácticas) y de la encarnación cultural mediante la incorporación de convenciones, representaciones  y toma de elecciones cotidianas.
La autora, desde su perspectiva Foucaultiana, mientras propone una tipología de prácticas de belleza que pueden también ser analizadas, dice (p 14) “Las pieles que vestimos es una ventana abierta al mundo de los espejos y de las miradas de lo que se maquilla y de lo que se revela, de lo que se adapta y de lo que se confronta, de lo que se distorsiona y de lo que se apropia, de lo que permanece y de lo que se transforma”. Para concluir, Las pieles que vestimos es una lectura obligada para acercarse a los hermanos chiapanecos mientras se tratan de comprender sus practicas de belleza y cómo sus diversas manifestaciones corpóreas los han ido segregando, así como la gran influencia que se recibe del exterior que provoca que entre su misma gente, se diga de dientes pa´ fuera que ama lo local, mientras que en sus acciones prefiere lo extranjero, lo cual no es malo, si primero se aprende a respetar y  aceptar lo que por herencia cultural y racial en verdad le pertenece. Finalmente, la autora dice (p139): “En la actualidad vemos que en San Cristóbal de Las Casas existe un sincretismo cultural imposible de negar, aunque también hay innovación, cambio, continuidad, adaptación y resemantización cultural. Los gustos se traslapan y las lógicas estéticas a nivel local son también heterotópicas.”
Rosalía Nalleli Pérez-Estrada. Directora de Universidad Santander, Campus Tlaxcala. Profesora por asignatura, de la Universidad Politécnica de Tlaxcala. rosalia_na@hotmail.com. Investigadora invitada por CIFE  rosalia_na@hotmail.com

martes, 16 de octubre de 2018

Participación en los Foros y los buenos deseos

Participación en los Foros y los buenos deseos

Rosalía Nallelí Pérez Estrada
Los foros de consulta que promueve el gobierno buscan la participación ciudadana para intercambiar ideas y buenos deseos, de lo que debería ser, en un estado reformado para  vivir en paz. En ellos, la queja y la propuesta de expertos y de aficionados son constantes y el ejercicio es muy enriquecedor porque quienes participan practican la tolerancia, aunque los arrastre el torbellino de la diversidad de pensamientos.
Sin embargo, en esta última ocasión, en el estado más pequeño de nuestro país, cinco invitaciones por diversos medios no fueron suficientes para que deseara involucrarme en el de educación, porque asistir significaría desperdiciar un valioso tiempo familiar, ya que el juego de luchas de poder de los que organizaban y los que iban a participar, iba a ser intenso.
Ya el año pasado había participado en dos foros y en este año participé en el de la paz. En uno, mis propuestas fueron implantadas pero jamás se me informó  de su adopción. Cundo descubrí que las estaban llevando a cabo sentí la patada del desagrado porque jamás me avisaron de ello. No deseaba ningún premio, simplemente que alguien  me informara que mis ideas no estaban tan perdidas y eso me hubiese ayudado en mis egos y a seguir intentando. De repente me vi inundada por la decepción y frustración por más de 24 horas, a pesar de que llevo intentando meditar, auto conocerme y autorregularme con técnicas diversas. Esta  y otras razones de credibilidad y confianza me impidieron acudir a este nuevo llamado, sobre todo cuando se visualizaba un panorama de centralismo y compadrazgo con algunos elementos que sí participaron
Por otro lado, pensé que he hecho algunas propuestas en diversos medios  impresos y que mi asertividad no había rendido frutos y quizás era hora de ceder el paso a quien pudiese ser escuchado para lograr un cambio. Por lo tanto, en esta ocasión, me perdería la gran oportunidad de regodearme con la crema y nata de la educación convocada, que sin saber, acudiría y se mezclaría, en cuestión de segundos, con el enojo acompañado de manifestaciones, crítica, gritos y de actitudes retadoras en una carencia de auto medición, que querían impedir la participación de alguien que, desde su perspectiva, no debería de ser escuchado. Tampoco deseaba compartir mi energía con quien no escucha al que le  pide ayuda y mucho menos quería ser cómplice del robo de ideas de quienes publican libros o investigaciones de manera desmedida, mientras sus alumnos son los que les hacen las investigaciones.
La intención de fomentar los foros es magnífica y  se aplaude la iniciativa de escuchar a la gente, de igual manera que los padres  escuchan a sus hijos, para calmar sus inquietudes y darles la satisfacción de ser escuchados mientras despiertan su confianza y su autoestima. Recordemos que, por el contrario, cuando el papá no escucha al hijo, surge el enojo y la rebeldía por no sentirse apreciado. El ejercicio ayudará indudablemente a quienes necesitan la palmada del papá ausente durante muchos años, para que mantengan la calma y el equilibrio durante otro rato. Por otro lado, escuchar a la gente es una práctica bastante fructífera que podría ayudar al gobierno, tal como lo practican las empresas en sus juntas organizacionales, y que constantemente comparte Carlos Kasuga, presidente del Consejo Directivo de Yakult, quien invita a los empresarios a tener una comunicación horizontal constante y atiende, tanto al que es gerente de su empresa, como al que le barre la entrada o le limpia los vidrios, pues él sabe que esta práctica sirve porque todos se involucran en el crecimiento de su empresa y tiene a su gente contenta. A la vez, esa gente es reconocida por sus propuestas.  Estas y otras prácticas empresariales sirven para seguir compitiendo en el mercado global y que a la vez le reditúan gente con la camiseta puesta. Para esto, es inminente decir que, quien participe en los foros quedará contento porque le pusieron atención, pero quedará complacido si además su esfuerzo es reconocido y se le hace saber. Por lo que la tarea exige, para los organizadores, la implantación de un proceso de calidad en estos foros, con el estudio, la sistematización de las propuestas, informar las propuestas adoptadas y el reconocimiento y la gratitud para quienes se esforzaron por pensar en qué decir. Posteriormente a la publicación de las propuestas, sigue la implantación y esto exige un segundo o tercer momento de evaluación, para ver si lo propuesto ha funcionado, lo que nos lleva a pensar que si se sigue un orden en el estudio de los buenos deseos, entonces se tendría que pensar como el Kanban establece, que no se puede abrir una nueva tarea sin finalizar la otra, para poder hacer otros foros más, en los siguientes años y también la obligatoriedad de  medir la efectividad de las propuestas.
Finalmente, sabemos que además de la participación ciudadana, el principal reto del nuevo gobierno en México es proponer una reforma educativa que atienda diversos aspectos, pero que en el área de la pedagogía deje de estar basada en contenidos para privilegiar aspectos de reflexión y de actuación del ser, desde la complejidad en la que se inserta. Esta nueva forma de educación tendría que atender cuestiones que ayuden a resolver problemas cotidianos, mediante proyectos flexibles, como lo propone la Socioformación, para verdaderamente ayudar al estudiante y futuro profesionista a vivir, a convivir y a participar en sociedad y dejar de privilegiar la memorización, la competencia entre pares y la repetición de hechos que ya no son significativos, por las diferencias del contexto.

Rosalía Nalleli Pérez-Estrada. Directora de Universidad Santander, Campus Tlaxcala. Profesora por asignatura, de la Universidad Politécnica de Tlaxcala. rosalia_na@hotmail.com. Investigadora invitada por CIFE
Escrito publicado en la revista EDUCACIÓN FUTURA:  el 4 de octubre del 2018. link:  http://www.educacionfutura.org/participacion-en-los-foros-y-los-buenos-deseos/


domingo, 23 de septiembre de 2018

MY RULES TO SUCCESS


MY RULES TO SUCCESS
Rosalía Nalleli Pérez-Estrada
rosalia_na@hotmail.com
I recently was asked to say my seven rules for success. Of course it was a nice request because the person who interviewed me was probably seeing me as a successful person and that was why he wanted me to tell him my secrets.
In that moment I had to confess that I had never thought about a determined number of rules to be or to feel successful, but that made me to reflect upon the question and it was so nice to discover that part of my happiness and my everyday smile is because I am a successful person indeed.
And, while I answered back to him, I could realize that my definition for success did not have to do with money or properties at all. This brought to light that I have been feeling successful for a very long time, since I discovered that being alive is a present that not many people can easily have; and that many are born and die at the same moment of seeing the light. Also, because I can do thousands of good things in my free time, for example to love, to hug, to laugh, to share what I have and I can also cry.
 I also discovered that I enjoy waking up to begin planning my activities for the whole day while I appreciate what I have around: the trees, the wind, the colors, the sky, the flowers and the people who walk nearby  and when I dream with my eyes open too.
One beautiful revelation was that, while I revealed my secrets to this student, my soul was open to help him because I really enjoy my profession.  And, although being an English teacher has not been considered to be the best profession in Mexico, especially because there are thousands of English teachers with very few good job opportunities and little recognition in the society, it can be the best profession because we, as teachers, can share with them our knowledge and give them the key of communication worldwide at the same time that we can learn a lot from them too.  
Of course I couldn´t tell him that there is a double discourse in our Mexican educative context, because this country has tried to have bilingual people for many years,   but it was after the nineties that this language began being taught in elementary school too. Also, I couldn´t tell him that the good job opportunities for English teachers have been scarce and there are not many very well paid jobs for us.  As an example is the Polytechnic University System. This has more than 40 universities in all the country,  and English is a mandatory subject  for more than twenty thousand students every year and for 9 continuous quarters, with more than 800 hours of study, but the English teachers are not given the opportunity to aspire to be full time professors, nor researchers or managers either. Somehow our human rights are not being respected but few of us talk about this, and the hidden curriculum weighs a lot everywhere.
While I talked to him I could also recognize that being respectful and thankful to people you love can ease your life. Besides, if you are thankful to God (whatever name you give him or her) and to your parents (who brought you to life) can give you the opportunity of being relax and to smile to the stars when they are shining or to touch the wind when it kisses your skin.
Besides, expressions such as loyalty to your ideals, education with good values, pride about your origins, honesty towards yourself and towards others, self acceptance and collaboration in every place you are, appeared in my answers. I had never listed them on a paper, but I could recognize them easily because they have always been there, in my everyday talks and actions. Therefore, it was easy for me to find them out in my inventory of words, and to recognize that what you think becomes your actions, and your way of living. I also thought that if people decided to list their everyday definitions for success, they could easily discover what they enjoy from the life and they could understand their everyday behavior.
At least, but not last, I also confessed him that I didn’t like to take anything personally, and that  if the people said or suggested things I only received what I could receive and I always gave what I could give.
Rosalía Nalleli Pérez-Estrada. Directora de Universidad Santander, Campus Tlaxcala. Profesora por asignatura, de la Universidad Politécnica de Tlaxcala. Investigadora invitada por CIFE

rosalia_na@hotmail.com



lunes, 30 de julio de 2018

¿Con qué vara mides?

¿Con qué vara mides?
Por: Rosalía Nalleli Pérez Estrada
Con la vara que midas serás medido, dice el refrán parafraseado de la Biblia que refiere al trato que se da a la gente y que aplica perfectamente en una práctica común de las reuniones sociales, políticas, educativas o de negocios donde la persona más bella, importante, rica, famosa o más inteligente se sienta al centro o al frente, mientras al “vulgo” se le sitúa atrás o alrededor para que haga bulto y a veces, mejor se excluye. Y a pesar de ser una regla social implícita, privilegia al famoso -aunque este sea un político impuntual, un prepotente hombre de negocios insensible o un secretario de estado engreído y excluyente- y de igual manera se aparta a quien tiene ideas diferentes, a quien no vitorea al mismo partido y a quien no comparte las mismas prácticas; por lo que no deja de ser cuestionable lo incoherente de privilegiar lo malo por encima de lo bueno.
Por supuesto, para los conservadores de estas prácticas comunes, dejar de medir o de medirse por dinero,  de la alta sociedad a las favelas, sería revolucionario, irreverente o impensable.
De la misma manera, esta medición fue muy notoria en México en este año 2018, con las preferencias políticas, donde las ofensas y el desdén inundaron el ambiente por quienes tenían  diferentes puntos de vista y dieron paso al resurgimiento de los “chairos”, término que desde 2013 había empezado a ser muy utilizado para nombrar a quienes seguían ideales diferentes a los que ostentaban el poder y quienes, desde sus inicios eran definidos así: “Tienen actitudes de confusión “no se hallan”, es decir “ni son de aquí, ni son de allá”, pues no son de la guerrilla, ni apasionados, ni traumados, no son neoliberales, no son chacas, ni emos, ni moOxitoZ, no son zapatistas, ni izquierdistas, no son priistas, no son panistas, no son Quadristas, ni Manceristas, ni Cardenistas, ni Salinistas, ni cantinflistas, ni belibers, ni mirreyes, ellos son simplemente… chairos”.
Una definición peyorativa, clasista y racista para los seguidores del entonces candidato y ahora presidente de la República Mexicana, con funciones por iniciar. En este movimiento, muchos  se declararon chairos abiertamente, sin que la palabra les afectara. Muchos otros, guardando silencio, pero mostraron su preferencia cuando votaron, resultando que el grupo “minoritario” alcanzó más de un 53% de la población votante a nivel nacional.
El resultado fue sorpresivo, pero más el deseo de lograr un cambio. Si fue buena la decisión o no, el tiempo dará la respuesta. No llegó al poder un Dios, ni la gente que lo apoya muestra un apostolado para cambiar los estados mentales de más 123 millones de mexicanos.
Lo que sí puede leerse entre líneas y de manera abierta es que un grupo de gente cansada de ser siempre engañada puede provocar movimientos consensuados, aún a la distancia, y que la situación de un país se puede modificar aunque haya pagos y chayotazos que se pronuncien en contra de la colaboración de iguales, para asumir que son los mismos ciudadanos quienes pueden ser promotores  de cambios sociales o educativos y que con pensamientos y actitudes positivas pueden modificar su comportamiento y logros, pues el poder no radica en los otros, sino en asumirse como ciudadano pero sobre todo, como humano.
Mientras tanto uno se pregunta: ¿Cuál será el resultado? Ojalá tengamos tiempo para visualizarlo. No puede cambiar todo en un momento, si llevamos desde el Telpochcalli casi un mismo tipo de objetivos de escuela y que aunque ha evolucionado, aún nos perdemos entre prácticas educativas repetitivas y de fastidio, que clasifican, más un mal manejo de tecnología en casa y una comunicación vacía en todos los medios cercanos y para los pocos que pueden aspirar a lo que asemeja al Calmecac, la conciencia del tener, del hacer y del ser requiere ser replanteado en cada acto individual y en casa paso.
Por lo tanto, para que haya un verdadero cambio, se puede empezar por eliminar las prácticas que a diario ejecutamos, como esas que dividen “a los importantes” de los “no importantes”, y dejando de inventar palabras o apodos para denostar a quienes piensan diferente o no cumplen con las acciones que pensamos, o evitando excluir de nuestro clan, a quienes secretamente envidiamos.
Finalmente, es necesario reflexionar cómo sin saber, repetimos una ola de incoherencias constantemente, gracias a algunos medios poco confiables y presento aquí la definición que la Real Academia de la Lengua Española  hace de la palabra Chairo: 1. m. Bol. Sopa típica de las regiones andinas en que se pone chuñopapacarney verduras.
*Rosalía Nalleli Pérez-Estrada. Directora de Universidad Santander, Campus Tlaxcala. Profesora por asignatura, de la Universidad Politécnica de Tlaxcala. rosalia_na@hotmail.com. Investigadora invitada por CIFE

publicado en Educación Futura el 24 de julio, del 2018. 
http://www.educacionfutura.org/con-que-vara-mides/?platform=hootsuite


viernes, 6 de abril de 2018

NO OLVIDAR EL FIN DE LA EDUCACIÓN

NO OLVIDAR EL FIN DE LA EDUCACIÓN
Rosalía Nalleli Pérez Estrada*
rosalia_na@hotmail.com
El hombre crea tecnología, religión, ciencia, mitos, artes, lenguaje, costumbres, la moral, formas de pensar y de hacer, simbolismos y significados dice Anibal León en su escrito titulado qué es la educación. Esta creación humana se genera para vivir mejor; para vivir en sociedad y en una convivencia sana. Sin embargo algo siempre falla y se cuela en el individualismo que inhibe el entendimiento; acunando a la intolerancia entre semejantes locales o internacionales. En esto, los modelos supremos son los grandes bloqueos impuestos a países vecinos, a la intransigencia en las fronteras, a las políticas lingüísticas o educativas que marcan siempre diferencias. Por otro lado, pareciera que el colectivo educativo minimiza la importancia de la interrelación y privilegia la individualización, a pesar de que se promueve el trabajo colaborativo, llegando a la pérdida total de la conciencia social, humana. Un ejemplo vulgar del individualismo se manifiesta en la imprudencia de un ebrio que maneja con los sentidos embotados y  daña a terceros inminentemente, al asesinato artero de dos mujeres que luchan por los derechos humanos, la mordaza que se impone a quien trabaja en los medios y no puede contar todo lo que ve o la desaparición forzada por intereses públicos o privados.
Al pensar en lo anterior, pareciera que la sociedad está destinada a seguirse reciclando pero en modalidades cada vez más deterioradas, por todos los errores cometidos en vida; cargando lastres de malas acciones que nos llevan a desperdiciar la vida y a arrastrar grilletes ante los cambios; miedosos siempre del cambio, de exigir los derechos, o de transitar confiando. La posible respuesta a este mal indudablemente recae en la educación, desde dos perspectivas básicas: formal e informal las cuales se complementan. Esta educación no surge con la reforma sino del compromiso y de la convicción de querer hacer las cosas para que todo mejore. Por supuesto, si hay una guía, un proceso determinado y una forma de evaluar los cambios, el seguimiento es mayor y el aseguramiento del método mejor. De lo contrario, se repite cual loro la receta, sin analizar los verdaderos ingredientes que nutren al ser humano. En  esa parte, la educación formal juega un papel preponderante: enseñar a trabajar con pasión, no importa lo que se haga en la vida: Concientizar al que aprende que respete las reglas, lo ajeno, las instrucciones, a la ley, la vida, los espacios, el tiempo y las ideas de los demás, así como su propia vida, no para volverse robot, sino para fomentar la convivencia sana. En la educación, los docentes ayudamos a desarrollar conocimientos pero tenemos la obligación inherente de concientizar al alumno de temas que difícilmente se abordan en casa o con los amigos. Esa es la pasión de la enseñanza, que aprendan nuestra ciencia pero que junto a nosotros den una mirada crítica a la vida, con ejemplificaciones concretas, neutrales; pero que les ayuden a atender las necesidades de terceros. En un escrito en la red, (S/A) se encuentra la siguiente definición de educación “La educación es el proceso que tiene como finalidad realizar en forma concomitante las potencialidades del individuo, y llevarlo a encontrarse con la realidad, para que en ella actúe conscientemente, con eficiencia y responsabilidad, con miras, en primer lugar, a la satisfacción y de necesidades y aspiraciones personales, y en segundo lugar, al desarrollo espiritual, de la criatura humana, adoptando para ello, la actitud menos directa, posible y enfatizando la vivencia, la reflexión, la creatividad, la cooperación y el respeto por el prójimo”. Esto es quizás algo que nos está faltando para cerrar el círculo. En el sistema educativo, todo mundo culpa a alguien, pero en esto sí, todos colaboramos para que este se vaya a pique.
*Rosalía Nalleli Pérez-Estrada. Directora de Universidad Santander, Campus Tlaxcala. Profesora por asignatura, de la Universidad Politécnica de Tlaxcala. rosalia_na@hotmail.com. Investigadora invitada por CIFE
PUBLICADO EN EDUCACION FUTURA.  http://www.educacionfutura.org/no-olvidar-el-fin-de-la-educacion/ el 1 de abril del 2018

lunes, 5 de febrero de 2018

Soy mexicana y soy docente de inglés

SOY MEXICANA Y SOY DOCENTE DE INGLÉS
Ayudo a la gente a que aprenda inglés para que colabore globalmente, eliminando su sentimiento de inferioridad cuando ve a un extranjero de ojos azules cruzar su puerta y sabiendo que valen lo mismo, porque comparten la tierra. Esta ha sido una actividad consciente y cotidiana que he desarrollado por más de 23 años con mis estudiantes, porque me interesa que meta cognitivamente reconozcan su potencial.
Reconozco que los dieces de la memorización no inundaron mis boletas, pues en la juventud había mucho ruido en mi mente, sin embargo, lo que aprendí en la escuela ha sido muy significativo y de gran utilidad a lo largo de toda mi vida, gracias a mi familia y a todos los docentes que compartieron conmigo sus conocimientos. También que, aunque el inglés no es mi segunda lengua, he tratado de volverlo parte de mi vida para  facilitarlo a la gente que se acerca a mí para aprenderlo; y me gusta despertarles un sentimiento de competitividad, no necesariamente para ganar, sino para participar y no quedarse mirando, mientras otros aprovechan las oportunidades de comunicarse.
En los últimos 10 años he tenido la oportunidad de platicar con muchos extranjeros  y las bondades de la comunicación en otro idioma me permitieron poder aclararles que los mexicanos no somos flojos, ni malos, ni ignorantes, como se han empeñado en hacernos quedar algunos personajes famosos de la política y de la farándula, mostrando su ignorancia al no comprender nuestra cultura ni la educación que recibimos a diario y en todas sus vertientes. Pude platicarles que en las mañanas y a diario, al igual que mucha gente de otros países, nos mezclamos miles de mexicanos, que buscamos ser mejores mediante el estudio para correr grandes distancias y llegar a una escuela, titiritando en un clima gélido  pero sin dejar de estudiar. Pude describirles  también lo admirables que son esos mexicanos que se levantan a las 4 o 5 de la mañana para llegar a su trabajo y que recorren los pavimentos deteriorados aún en la obscuridad de la noche que muere, para tomar un colectivo o un transporte enviado por sus empresas, para que lleguen a tiempo y que si existe algún mexicano malo, son más  los millones que son buenos y trabajadores. También, que las hermosas tradiciones de México nos hacen ser una cultura viva y feliz, a pesar de las multivariadas carencias que borbotean a raudales, ante la minoría abusiva que encadena con sus decisiones, mientras se atraganta del poder hasta saciarse, sin pensar que pasarán muchas vidas más sufriendo después de reventar, por todas las maldiciones que le lanza el pueblo. Les he pedido también que eviten juzgar al hombre por su apariencia, si antes no han tenido la oportunidad  de conocerlo y de descubrir la esperanza en sus ojos, que al final, es su motor que los empuja para seguirse moviendo entre las masas, soñando con un posible cambio, para las próximas fechas. Les sugerí que se den la oportunidad de  platicarle a sus vecinos, que no es la idiotez de la gente per-se, la que la hace ser ignorante, sino que la pobreza cognitiva, actitudinal,  procedimental y evaluativa para la mejora, surge de una pobreza educativa que la vuelve carente de iniciativa, promovida por las instituciones que los han formado o que los han albergado durante mínimo 100 años. Hablamos también del abrazo invisible de un currículum oculto que nos forma, desprovistos de pensamiento crítico para comprender ampliamente la raíz de cualquier problemática, y que abrir los ojos a la realidad requiere volverse amigo de los libros y del estudio constante: Una iniciativa que se practica poco, porque primero se debe comer, para poder pensar.
La posibilidad de compartir con cualquier extranjero en otro idioma y  modificar su percepción de un compatriota es una obligación para cualquiera que tenga la oportunidad de hacerlo, en la autoafirmación nacional y defensa del que no puede hablar. Lilián Hernández dice que “el inglés no solamente puede incrementar el retorno económico personal, sino también la percepción social que se tiene de sí mismo” y hablar otro idioma (en cualquier país) nos ayuda a reafirmar nuestra identidad y saber que tenemos la capacidad de aprender lo que nos propongamos. No es el color de piel, ni de los ojos o la estatura lo que hace que un ser humano valga más que otro. Por lo que los estereotipos, las fronteras y los paradigmas son puestos por los seres humanos y los seres humanos somos los que podemos romperlos, pero de manera consciente. Si esto no lo cree, vaya y mida una propiedad que recientemente haya comprado o heredado. Verá qué fácil es crear las fronteras. Notará que somos nosotros quienes le damos significado a las situaciones y somos nosotros mismos quienes podemos cambiarlas.

Hernández, L. (2015). Hablar inglés mejora sueldo y abre puertas. Retrieved June
Rosalía Nalleli Pérez-Estrada. Directora de Universidad Santander, Campus Tlaxcala. Profesora por asignatura, de la Universidad Politécnica de Tlaxcala. rosalia_na@hotmail.com
Publicado el 11 de diciembre del 2017 en Educación Futura